El doctor Cahe


Es uno de los médicos más mediáticos del país, aunque eso no implique necesariamente portar el adjetivo calificativo de "prestigioso" porque la fama mediática no es prestigio.

Ya es casi parte de la "familia" artística, popularmente denominada farándula, un mundo al que ingresó por su ex-cuñada Doris del Valle, en parte, la hermana de su ex esposa, que lamentablemente falleció, quien le presentaba amigos y pacientes.

Cahe consolidó esta oportunidad por el hábil y personal cultivo de las relaciones interpersonales, el empleo de las relaciones públicas y por su contracción al trabajo.

El doctor Cahe, posee ciertas dotes como médico generalista y clínico, y era otra la época como país cuando el mundo del espectáculo le abrió sus puertas.

Se llama Alfredo Cahe y es un apasionado de la medicina clínica, del sacrifico, del trabajo, del estudio, del piano, de la prensa y de las relaciones públicas así como de los flashes fotográficos y de las cámaras televisivas y de ciertos exabruptos e indiscreciones periodisticas.

El doctor Cahe, nació en Líbano pero fue adoptado por unos buenos padres argentinos, traído al país por su tío Jorge, emplea el ´´off the record´´ con el periodismo mucho más de lo que la gente piensa: habría tenido algún vínculo laboral con la Policía -en el pasado, como galeno- según consta en su currículum. Algo que no tiene nada de malo, en principio.

Este dato lo reveló y publicó el excelente periodista científico Matías Loewy y la Revista Noticias, tiempo atrás.

Cahe, es un clínico solicitado, aplicado y criterioso que trata de ponerse en la piel del paciente consciente de sus limitaciones en especialidades complejas, tales como cardiología en las que deriva sus pacientes al eminente cardiólogo Luis De la Fuente.


PACIENTES MEDIÁTICOS Y ACTIVIDAD PÚBLICA

Cahe tiene un toque de mística oriental y posee ciertos rasgos de la milenaria e impresionante pero poco difundida filosofía árabe como su familia.

Y, habría reconocido en declaraciones periodísticas recogidas por el diario Clarín el domingo pasado que sufre por la responsabilidad que implica atender como médico personal al popular cantante "Cacho" Castaña, de quien fue antes testigo de boda y más también como amigo personal.

Casi nunca le va a decir -este médico generalista- que no ni a un periodista ni a un comunicador sea para brindar una información de salud como para informar al público. Tanto en "on" como en el uso del "off the record", ya que el secreto médico es relativo y no absoluto. Es decir que, mientras la familia del paciente consienta un parte médico firmado o una declaración de un médico esta es posible, es factible.

Gerardo Sofovich fue uno de los últimos personajes televisivos en prescindir de sus servicios luego de décadas cansado ya de él asi como otros, por caso el pendular Diego Maradona.

Ahora Cahe compensa esta pérdida y otras aún más personales con la cercanía al gobernador Daniel Scioli como Asesor del Gobierno de la provincia de Buenos Aires. Antes estuvo muy cerca de Carlos Menem como paisano pero nunca logró ingresar a su círculo más íntimo.

Su cercanía a Scioli, le trajo algún disgusto, como por caso, haber recibido un golpe en la cara por parte de un ruralista -en Coronel Suarez- que iba destinado en realidad al Gobernador tal como informó el diario Perfil hace dos años en medio del conflicto con el campo.

Diego Armando Maradona, lo había raleado apenas unas horas de su entorno, con la excusa de sus gustos deportivos. Cahe es un facultativo simpatizante activo de River, según la información periodística circulante.

Luego se supo que el supuesto enojo de Maradona como boquense de alma, le duró poco, y se resolvió la situación con una humorada futbolística y el regreso del médico de parte del mundo del espectáculo.

La salud de Maradona le trajo una lluvia y andanada de críticas al mediático médico Cahe. Algo parecido, fue lo que le pasó al nutricionista Alberto Cormillot -esta semana-, aunque este dato sale fuera de texto, por bailar y debutar en el Bailando de Marcelo Tinelli, una postura atacada en diversos programas de espectáculos de la tarde en los canales de aire y demás.

Pero Cormillot y Cahe, tienen la piel gruesa y curtida para bancarse la andanda de críticas.

Alfredo Cahe al filo de los 70 de edad, fue quien dijo sin complejos -en una entrevista- haber sido adoptado por una familia de buenas personas que le han inculcado ser y estar dedicado a sus pacientes.

Ser un estudioso médico que posee asimismo un gran sentido de la compasión humana, del pragmatismo y del humanismo.

Cahe, sabe a quién derivarle sus pacientes cuando se requiere un grado máximo de especialización y sabe "quién es quién" en el fascinante pero complejo mundo de la medicina asistencial.

No son pocas las veces que recurrió al habilidoso cardiólogo De la Fuente, por ejemplo, como por caso, en la famosa y difícil angioplastia coronaria  de urgencia a "Cacho" Castaña -en el 2005-  en el Instituto del Diagnóstico cuando el Cacho de Buenos Aires venía con un ignomioso diagnóstico de un futuro e hipotético transplante.

Esta implicó la colocación de rescate de tres stents recubiertos con medicamentos al popular artista Castaña quien le fue derivado al doctor De la Fuente con el sombrío pronóstico de insuficiencia cardiorespiratoria.

Cahe no ha logrado el reconocimiento de las sociedades médicas ni de los médicos como sus colegas ni aún de los periodistas científicos tanto como lo logró con la farándula que si le confía su salud, en parte.

No posee trabajos médicos publicados -en revistas internacionales-, tampoco descubrimientos científicos mundiales en su haber para exhibir, ni ocupó posiciones asistenciales muy relevantes en clínicas u hospitales, pero todo esto parece no ponerlo ni ansioso ni inquieto ni temeroso.

Lo suyo es la medicina clínica asistencial y acompañar, aliviar y tratar de curar, asi como asesorar médicamente casi como un integrante más del mundo del espectáculo a cualquier paciente que lo vaya a precisar y estar cerca -muy cerca-, de la fama mediática, de los flashes, y de los famosos sin ser un frívolo.

Dicen que sueña este meritorio médico -que se hizo desde muy abajo-, de noche con el fuego, ese elemento de la naturaleza tan volátil que da calor y que le fascina. Un calor como el que da el poder.

Esperemos que siempre los médicos usen este poder como "poder blanco" para el bien de la medicina y de los pacientes, y no para el beneficio personal.

Fuente: Diario Nueva Rioja
Imagen: WEB.

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